LATITUD

 
 

48

 
  CABERNET SAUVIGNON

Bodegas El Pampa

 

 

 

UNA MEGACACERÍA DE CONFLUENCIAS A LA LARGO DEL DESCONOCIDO PARALELO 48

Día 5 – Martes 13 de Octubre de 2009
El puntapié inicial del paralelo 48, en el reino élfico de Lothlorien, menos conocido como Parque Nacional Perito Moreno


            Pese al cansancio del día anterior a las 7:00 estaba levantado, ávido de reconocer los lugares que me habían dado tantas satisfacciones aquél Enero de 2006 cuando estuve por primera vez aquí en La Oriental. Hacía 5°C bajo cero, pero así todo salí a recorrer los alrededores donde habíamos acampado y donde habíamos paseado en familia ese verano inolvidable.

            Me emocionó mucho volver, este sitio es como “un lugar en el mundo” para mí.

            Estaba nublado y la luz no era la mejor para las fotos, pero así y todo el paisaje logra sobreponerse a la adversidad y se muestra maravilloso; el día siguiente, con sol radiante, nos deslumbraría aun más, Ya verán.

 
Vistas desde y hacia el casco de La Oriental


El casco de La Oriental


La verdad que estar tomando mate contemplando estos paisajes no tiene precio


El arroyito, pese que el agua corría, estaba congelado en su superficie


Acá vino a descansar este viejo gladiador patagónico

 
Mas paisajes desde la ventana de la cocina del casco de la estancia

 
Emocionante ver ondear la bandera argentina en estos confines patagónicos

            Me fui a tomar unos mates con mi amigo Eduardo Lada al que hacía rato que no veía personalmente, mientras el resto seguía durmiendo. Eduardo, un amigazo, no sólo me había ofrecido apoyo para la expedición (lugar para dormir, combustible, contactos, etc.) sino que se había quedado especialmente para estar con nosotros ya que en está época él vive y trabaja en San Julián. Nos pusimos al día de nuestras cosas, charlando largo y tendido mate de por medio y se anotó para ir a la primera confluencia del Paralelo 48, la 48°S 72°O, de modo que Pablo aunque sea por un rato iba a tener copiloto bien conocedor de la zona.

            Mientras tanto, la tropa de la Comunidad se empezaba a despertar y desayunaba cómodamente en el telúrico quincho rodeados de viejos recuerdos y utensilios de la historia de la estancia. La salamandra a full para combatir el frío...


Aspecto general del dormidero de La Oriental


Pierre al mando de la salamandra y algunos desayunando para alejar el frío

            Un detalle que puede llamar la atención: la estancia no se llama La Oriental por su posición geográfica, que es más bien en todo caso bastante "occidental"; sus primeros dueños fueron uruguayos y de ahí su nombre, que se conservó en el tiempo, pese a que cambió de manos.


Hoja de un libro de la estancia de 1921

            El programa del día de “descanso” era capturar la 4872, luego ir a la laguna Piedra Clavada a pescar la comida y por último para los que no conocían, visitar algún sector cercano del Parque Nacional Perito Moreno.

            A eso de las 9:30 salimos hacia la confluencia, previa parada en la sede de los Guardaparques para registrarnos, recibir las recomendaciones del caso y conocer que éramos los primeros turistas de las temporada 2010. Nos confirmaron que la confluencia quedaba dentro del parque ya que los límites mostrados en IGM están mal y que deberíamos hacer la aproximación final a pie ya que en esa zona no está permitido el acceso de vehículos.

            Los tracks que nos acercaban a menos de 200 metros, en realidad terminaban abruptamente en un alambrado a mas o menos 2 kilómetros de la confluencia. Y bueno, no podía haber sucursales del estacionamiento "La Confluencia" en todos lados...

 
Los preparativos para salir de cacería: le cascoteamos el rancho a Eduardo.....

 
Parada obligatoria en el Centro de Informes del Parque

 

El Guardaparque nos da la bienvenida y nos anuncia que somos los primeros de la temporada

            Desandamos la RP39 hasta La Olguita, llamándonos la atención la gruesa capa de hielo que tenían algunos de los charcos que habíamos cruzado a la noche. Para acceder a La Olguita debimos vadear el río Belgrano, que a esa hora transportaba algunos trozos de hielo en su superficie. El vadeo era interesante por ese motivo, pero no ofrecía mayores dificultades ya que el piso estaba firme y la profundidad no era mucha. Todos pasamos sin problemas, excepto que los Carnotauros, evidentemente bichos no acuáticos, pasaron muy fuerte y mojaron el distribuidor, lo que los obligó a una detención más adelante para secarlo con el infaltable WD40.

 
Charcos con gruesa capa de hielo sobre la RP39, que se habían formado a la noche, después de nuestro paso
 

La Vitarita en modo rompehielos, cruzando el río Belgrano, después de la Toyota de Pablo que mostró el camino

  
El turno de Christian


La Nativa con los Huincas ni se despeinó

 
Los Carnotauros, fuera de su seco hábitat casi se nos ahogan......

            Pasamos a avisarle al puestero de La Olguita, Don Martínez,  de nuestras intenciones, lo que fue facilitado por la presencia de Eduardo con nosotros; seguimos la huella que nos llevaba vía Earth Google a la confluencia, hasta que encontramos el alambrado de PNPM que nos impedía el paso que habíamos planeado. Había una huella incipiente que lo bordeaba, así que la seguimos hasta que se borró a 2.3 km de la confluencia, laguna y alambrado de por medio. Como estábamos cebados de no caminar, se nos ocurrió que podríamos rodear el Parque por el sur y arrimarnos un poco más. Otro puestero a caballo acompañado de sus perros nos dijo que tal vez podríamos.

            El alambrado se internaba en la laguna por lo que para acercarnos un poco más debimos alejarnos rodeándola, por encima de matas negras y coirones a puro off-road.

            Ahí nos metimos en un entretenido berenjenal de altas matas patagónicas, que al menos a mi me proporcionó una colgada de las buenas, con las cuatro patitas en el aire, la cual había sido previamente anunciada por VHF con bombos y platillos : "en cualquier momento me mando una cagada...". Y la hice, lo que obligó a que todos me ayuden a zafar.

 


El camino seguía ,pero ahora pertenece a la zona intangible del Parque, así que por acá, no

 
El otro puestero, con sus infaltables perros que lo acompañaban


Dándonos indicaciones de por dónde ir.....


Las imágenes de la "Colgada Perfecta"

            Después de andar saltando por arriba de la dura vegetación patagónica por un buen rato, al final terminamos de nuevo frente al alambrado del Parque Nacional a 1400 metros de la confluencia y decidimos caminar, ya que quedamos atrapados frente otro alambrado transversal que no era "rebatible". Los Huincas se habían abierto mucho más al este y lo habían sorteado pero la vuelta era tan larga que no valía la pena seguirlos. Un poco de ejercicio tampoco venía mal, después de tanto tiempo sentados en las chatas.


El Prohibido Pasar lo habíamos conversado con los Guardaparques y a pie, podíamos


La confluencia estaba 1400 metros más allá del alambrado. A caminar.....

Los Huincas sortearon el alambrado pero los frenó la barranca


Empezó la caminata.....

Hermosa lagunita con forma de riñón, en los confines del parque


Aguas congeladas en sus riberas; hace un poco de frío por acá...

 
En la caminata cruzamos un arroyito congelado


La gracia era pasarlo sin mojarse, no Edu?
            Caminamos los 1400 metros por suelo desparejo, siempre disfrutando del paisaje dominado ahora por el cerro Mié, cruzamos un pequeño arroyo helado y al cabo de un rato nos poníamos en el bolsillo la quinta confluencia del viaje y la primera del Paralelo 48 que intentaríamos recorrer en su totalidad los días subsiguientes. Por haberla intentado en el pasado y de algún modo gracias a eso haber originado este viaje, esta la bauticé con mi nombre SERGIO “PAMPA” ZEREGA.
            La vez pasada la miré de lejos y esto había escrito en el relato del intento de visita:
"Hablando acerca de la confluencia con los guardaparques ya nos habíamos dado cuenta que si bien nos podríamos acercar bastante desde el acceso al hermoso y muy ventoso Lago Burmeister, no sería viable alcanzar la confluencia desde allí, ya que para ello se debía atravesar una zona intangible del Parque, después de vadear el sinuoso río Roble.

Técnicamente era posible, pero requería pedir especiales permisos para hacerlo ya que los guardaparques son muy estrictos. Claro, lo que tienen para cuidar es muy valioso: este Parque es uno de los más bellos del país pero es muy vulnerable ambientalmente.

La confluencia en realidad está fuera del Parque y se debe poder acceder desde el este por algún lugar al sur del Río Belgrano, tal vez desde la Estancia La Olguita. No menos de 200 km extra hubiera llevado el intento, así que registraríamos otra visita incompleta.

Con la amistad que hicimos con Eduardo Lada, de la Estancia La Oriental, alguna vez tendríamos chance de intentarla, ya que conoce a todos sus vecinos y se podrá obtener permiso para acceder por propiedades privadas.

El punto más cercano que logramos coincidió con el fabuloso punto panorámico del Rio Roble, donde nos pusimos a 7 km de la confluencia. Paisaje para una postal. "


Tres años y medio atrás, sólo había logrado llegar a 7.9 km desde el norte sin cruzar el río Roble. afluente del Belgrano

Escondido tras las nubes, el cerro Mié supervisa la captura...


... mientras nosotros tratamos de acomodar los ceros en los GPS...


... cosa que logramos con precisión, para honrar a su titular... yo !!!!


 Vista al Norte
   
Vista al Oeste                                     Los cazadores sobre la confluencia                                     Vista al Sur 

Vista al Este

El nuevo alambrado, límite sur del Parque

 
Vistas al regreso

           Al regreso encontramos los vestigios de la huella que teníamos vista en Earth Google, que era el antiguo acceso a la estancia El Roble desde La Porteña, cuando esto no era Parque Nacional. Esta zona es intangible y sólo pudimos acceder gracias al permiso gestionado ante las autoridades de Parques Nacionales, a quienes le estamos muy agradecidos por la deferencia, lo mismo que a los amables Guardaparques.

            Regresamos desandando el camino e intentaríamos subir a la laguna Piedra Clavada, dentro de la estancia La Oriental pero fuera del Parque. El verano del 2006 me había costado subir por lo que suponíamos que con barro y nieve no sería muy fácil.

            Y así fue nomás. El primer manchón de nieve con barro fue infranqueable pese a los repetidos intentos de varios de nosotros. Por otra parte caminamos un poco más arriba y se ponía peor, por lo que desistimos de ir. La última subida que recordaba creo que ni a pie se podría haber encarado.


Panorámica del ascenso frustrado a la laguna Piedra Clavada; sólo llegamos donde el trazo celeste

El primer manchón de nieve fue infranqueable


Apenas Christian a puro motor llegó al primer escalón, pero luego era peor....
            El problema no fue la frustración de no poder subir por el hecho mismo de subir sino por la pérdida de la oportunidad de pescar y luego comernos alguna de las espectaculares truchas que Eduardo nos había contado y mostrado en fotos que se habían criado en la laguna Piedra Clavada, después de casi dos años de sembradas por él mismo.
            Habrá que ir a buscar las truchas que prometió Eduardo en el verano...
 
Creo que se entiende la frustración de no haber podido llegar a Piedra Clavada....

            En plena retirada, la única piedra que todos vimos y esquivamos repetidas veces, se “escondió” debajo de la Nativa de Marcelo. No era precisamente "piedra libre" porque se metió como un tetón debajo de la caja de velocidades en un descuido letal. Sólo la casualidad (y la fortaleza) de la Nativa evitó un desastre de proporciones ya que la chata se arrastró sobre ella hasta que entró en hueco que la atrapó. Como no podíamos sacar la chata sin exponer a romper lo que no se rompió de entrada, se nos ocurrió que sería mejor sacar la piedra.

            Un aceitado operativo, excavando al costado de la piedra, un globo inflable para levantar la chata y un malacate para moverla hacia el pozo, liberó a la Nativa de su especie de “empalamiento” ventral. El martes 13 no hizo gala de su mala fama y por suerte lo pudimos contar como una alternativa más del juego, sin consecuencias.


La protagonista principal y el momento previo al "empalamiento ventral" (Recreación)

Excavamos al lado de la piedra


La rodeamos con una eslinga


Acomodamos el crique inflable...


... lo inflamos con el caño de escape y levantamos la chata para poder mover la piedra, ...


... trabajo que lo hizo el malacate...


... hasta que finalmente la roca se liberó ( o se liberó la chata, no sé)

Marcelo nos cuenta la experiencia, orgulloso de su chata, con motivo:

                "En primer lugar el error de moverme a ciegas y confiado de que la piedra no estaba ahí, sin que mi copi este al frente de la camioneta, en estos casos es siempre fundamental apoyarse en el copiloto, el no es más que los ojos del éxito!, y en lo personal se que Sergio no falla en esa asistencia.

            Respecto de la fortuna, como a toda…, siempre creo que hay que ayudarla, evalúen estos temas en esta situación, quizá sea parte del porque de muchas decisiones en cuanto a lo que necesito para poder hacer lo que hago… esta vez la suerte viene ayudada por 4 causas que siempre conviene resaltar para que la experiencia sea recogida por otros; la altura de la camioneta con un alto despegue de los diferenciales y caja dados por las 33” de las cubiertas, el Bumper protector frontal de aluminio que hizo patinar a la chata sobre la piedra, este bumper no cedió prácticamente nada, solo se le ve un arañón, debido a que en el centro, tiene una barra transversal personalizada como puente (donde a su vez también va abulonado el bumper con 3 bulones distribuidos transversalmente) que le da rigidez, tercero un robusto puente central que es donde pego la punta de la piedra (en realidad era una roca….) y fue arrastrada/girada antes  de alojarse por detrás, entre el puente y ambas barras de torsión, casi milimétricamente, ya que nada de lo rompible fue tocado por semejante prominencia…, y finalmente como último punto, el no moverse sin antes observar que paso y como están las cosas.

            Los otros puntos que colaboraron con el final feliz tienen que ver como dijo el Pampa, en un rescate pensado que bien puede tener que ser laborioso, pero seguro, es siempre lo que hay que evaluar, si el tiempo no apremia demasiado, hay que tomarse lo necesarios, así fue que dijimos a todo el grupo….vayan prendiendo el fuego y pelando el cordero…., y así entre los Carnotauros, el Pampa, el Holantino y los Huincas, terminamos una maniobra difícil, exitosamente y hasta con una rico sabor a aventura.

            Después de todo esta peripecia, algunos nos volvimos a La Oriental a descansar y los que no conocían el Parque se fueron a dar una vuelta a la Península Belgrano y al Lago Burmeister. Pierre y yo, viejos conocidos del Parque nos volvimos al campamento, disfrutando las postales que regala el camino de acceso a la estancia.


Pierre posando en la típica rueda de carreta que indica el acceso a la estancia


 

¿Que se puede decir? Esto es lo que se ve camino a La Oriental, no hay palabras
            Los demás se fueron a conocer el la Península del Lago Belgrano y el lago Burmeister, los dos paseos del parque más cortos que se pueden hacer en auto. No puedo contar demasiado porque en realidad no estuve, lo conozco de años anteriores.
 
La senda peatonal, muy cuidada como todo aquí, conduce al istmo de la península Belgrano


Imágenes del lago Belgrano


Alrededores del lago Burmeister


Hay tanto viento que hay refugios para armar las carpas



El paisaje es deslumbrante pero hay que pagar el precio de aguantar el viento, siempre presente


Siempre está así, fíjense la forma de las lengas

EL día de "descanso" hicimos más 150 km....

            En La Oriental, como si ya no nos hubiera ayudado bastante, Eduardo se puso a prepararnos un riquísimo asado, que degustamos por la noche en el quincho donde dormimos la noche anterior. Las carnes de La Oriental, para chuparse los dedos….


Eduardo haciendo gala de sus habilidades

 
Espectacular el asadito !!!!


La cena de despedida en el quincho de La oriental, bien regada.....

            Una curiosidad aportada por los Huincas: se aparecieron con manzanas y peras en escabeche. Qué delicia !!!

            Acomodamos las cosas como pudimos y nos fuimos a dormir para continuar con la parte medular y temática del viaje, la conquista del desconocido Paralelo 48.

 

Buenas noches Pierre.....

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